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Tabaré, el cicloturista uruguayo que recorre América del Sur

Su sueño era recorrer el continente y lo puso en marcha. Tabaré Alonso contó a Activo cómo organizó su viaje y cómo está yendo, además de dar recomendaciones para quien quiera animarse a hacerlo

Tomó sus cosas y se puso a pedalear. Lo había soñado desde hacía muchos años y llegó la hora de salir a hacerlo realidad. Alonso armó su bolso, se subió a su bici y se fue a recorrer América del Sur, viaje en el que está metido luego de varios meses en rutas y caminos.

“Fue una evolución”, contó a Activo. “Siempre quise conocer los lugares que estoy visitando. Hace años que vengo marcando en Google Maps todos los destinos en los que me gustaría estar, en Argentina, Bolivia, Perú, todo el recorrido que tengo en el viaje y siempre fui viajero en mi mente; me fui informando sobre los lugares”.

Para eso tuvo que dejar atrás muchas cosas, “renunciar a mi vida”, como dice, y en setiembre de 2015 comenzó su periplo. “Había estado todo ese año haciendo deporte, participando en duatlones, triatlones, carreras, travesías de aguas abiertas en Montevideo y Maldonado, y empecé a hacer deporte unos años antes. También empecé a ahorrar, no sabía para qué pero empecé, me mudé a una pensión en la que pagaba 4000 pesos por mes y que incluía todo”, señaló.

Además, comenzó a hacer cicloturismo dentro de Uruguay. “El viaje que me marcó fue desde Montevideo hasta Valizas, y ahí dije ‘esto es lo que yo quiero hacer’”, indicó. “En esos días dije, ‘voy a renunciar y a planificar mi viaje’. Salí el 20 de marzo de este año, y surgió así”.

Renuncio, me voy a pedalear por América

“También estaba cansado de la rutina, muy aburrido, y fui a mi trabajo y les dije que iba a renunciar porque quería correr América en bicicleta. Ese es mi sueño. Fue como una evolución de mi sueño porque yo quería recorrer lugares pero no sabía cómo ni cuándo”, expresó.

Con varios kilómetros ya recorridos, Tabaré contó algunas impresiones que ha vivido y señaló que el viaje se ha “perfeccionado” gracias a lo que ha aprendido en el camino.

“Cuando empecé a bicicletear me di cuenta que Uruguay no existía en el mapa. Argentina sí, pero ya entrando a Jujuy lo primero que te preguntan es ‘de dónde sos’. Le decía que era de Uruguay. ‘¿Y qué es eso?’ me preguntaban. ‘Es un país’. ‘¿Y dónde queda, por qué hablas tan bien español?’. Me ha pasado de todo. Hasta me preguntan si Uruguay queda cerca de Marruecos. No es que sean ignorantes en geografía, es que ellos saben un montón de los suyo, de lo cotidiano para vivir, de la medicina tradicional, de sus cosas”, contó.

Otra razón que lo motivó a salir al continente fue la de dar a conocer a su país, su cultura y sus costumbres. “La típica pregunta que me hacen es ‘¿qué hay en Uruguay y de qué viven los uruguayos?’. Cada día que pasa conoces a mucha gente, muchos curiosos, y voy marcando eso en mi camino”.

“Estoy llevando las imágenes y la experiencia a través del Facebook (www.facebook.com/ciclistatabare) a todas las personas que me siguen y nunca pensé que iba a tener tanta repercusión, apoyo y buena vibra de la gente. Eso me anima mucho. Hoy ya somos casi 19.000 seguidores en Facebook y hace seis meses entre 30.000 y 50.000 usuarios ven las publicaciones. Estoy muy contento con eso”.

Aprendiendo en la ruta

Consultado sobre cómo va su viaje, Tabaré señaló que todo marcha bien. “Viene 100 veces mejor de cuando salí, que me dolía la rodilla, la ciática, tenía un pequeño dolor en la columna, soy asmático y tenía ataques de asma, y tenía una contractura.  Ahora, hace tiempo que no tengo ningún problema, se me curaron todas las nanas. Eso en la salud”.

“Cuando salí dije que cada tantos meses iba a parar en algún lugar y trabajar. Y ha cambiado mucho eso porque en realidad no he parado. Siempre paro dos o tres días y sigo. Estoy bien, con muchas ganas de seguir”, indicó.

Días atrás, cuando contó a Activo cómo era su trayecto, señaló que estaba en la selva peruana e iba con rumbo al Salto Ángel, en Venezuela, lugar que vio por primera vez en la película animada Up y que lo marcó. “No quiero salir de Colombia hasta Panamá, que es mi destino, sin haber conocido ese lugar”.

“Y las formas de llegar para mí son dos: una es por Colombia y otra por Brasil. Entrar por Colombia es muy complicado y muy peligroso, entonces lo que voy a hacer es entrar por Brasil. Para eso hay que llegar a Manaos, solamente en barco, son como 15 días en barco por el Amazonas y desde ahí son como 1000 kilómetros hasta la frontera con Venezuela. Y ahí a 100 kilómetros ya es el Salto Ángel. Y después buscar alguna manera de cruzar a Colombia. Me estoy contactando con grupos de ciclistas de Venezuela para que me recomienden lugares y ver si me pueden acompañar”, expresó.

Tabaré señaló que ha tenido “mucha suerte” en su viaje. “El de allá arriba me cuida muchísimo”, destacó. “Cosas malas me han pasado solo dos: una fue en Perú, en Ica, que me perdí en el Parque Nacional de Paracas. Yo quería llegar al Pacifico, llegué y es todo arena, es un desierto con arena apretada al que llegan vehículos y hay huellas por todos lados. Ahí fue la primera vez que se me borra el mapa del GPS. Me perdí dos días, sin comer y con poco y nada de agua, y de repente pasa una camioneta y me lleva”.

“Otra fue en Jujuy, Argentina, que calculé mal los tiempos, a veces me descuido, estaba a 4.500 de altura, eran las 4:00 de la tarde, ya el agua de las montañas se empezaba a congelar y me faltaban 70 kilómetros para llegar al próximo pueblo. Y no llegaba y no tenía buen equipamiento para dormir de noche a temperaturas bajo cero y de repente pasa una camioneta, la única que pasó en todo el día. En 10 horas de bicicleta solo pude avanzar 20 kilómetros por lo difícil que era, y pasa la camioneta y me salvó”, señaló.

No planifiquen tanto

Tabaré recomienda hacer el viaje a todos aquellos que tienen en mente llevarlo a cabo pero no se animan. Al respecto, dio una serie de consejos en base a su experiencia.

“Recomiendo que no se planifique tanto. También recomiendo no entrenar tanto. El día que salí e hice 80kilómetros me moría como si no hubiera hecho nada. Tampoco es necesario tanto entrenamiento, tanto dinero, tener una bici de 1.500 dólares. Mi bicicleta es una Winner que salió por 300 dólares y no he tenido ningún problema”, comentó.

“Sí recomiendo tener muchas precauciones. Lo recomendable es viajar en grupo, entre dos o tres, pero el viajar solo también tiene su toque especial porque te hace estar más atento y alerta a todo. Sentís que lo podés ver todo a la velocidad que vas. Te hace un poco más austero, más desconfiado, pero sí tomando muchas precauciones”, indicó.

Al respecto, aconsejó evitar entrar a las ciudades. “Si lo vas a hacer, tratá de contactare con algún grupo de ciclistas. En todos los países hay grupos y los buscas en Facebook. Ellos te ayudan. En Lima me ayudaron a entrar”.

“Hay que tener las precauciones básicas. Lo complicado a veces son las periferias de las ciudades grandes. Tener cuidado ahí, pedir ayuda. Si vas a acampar y no es un pueblo, tratar de avisar a la Policía que vas a acampar, también a algún local. Siempre dejar tu rastro”.

El cicloturista también aconsejó ir adecuado hasta con la vestimenta. “Si estás en una ciudad, bueno, andá impecable. Pero si estás en los pueblos o lugares donde no sabes, tampoco andar luciendo tu super ropa de ciclismo, tus zapatillas. Tratar de andar lo más humilde posible. Cuando ando más humilde es cuando mejor la he pasado. Cuando ando vestido de ciclista y entro a un pueblo, me cobran todo el doble. Cuando ando vestido humilde, soy uno más”, expresó.

“Las recomendaciones son esas: siempre averiguar cuantos kilómetros quedan para el próximo pueblo. Ver la altura, subidas, bajadas. Hacer 50 kilómetros a 4000 metros de altura no es lo mismo que hacerlos a todo pampa. También el calor. Me pasó de entrar a la selva y tuve tres días que no me podía mover del cansancio. Cambié mi dieta, empecé a tomar mucho líquido, mucha fruta y jugos, y ahora sí mejoré”, agregó.

Otro consejo es no darle tanta trascendencia a lo que comentan los habitantes de pueblos o ciudades. “Desde que salí me han dicho ‘por qué no te quedas en Argentina, mirá que Bolivia es muy peligroso’. Lo mismo de los peruanos cuando estaba en Bolivia. Y estando en un pueblito me dicen ‘hasta acá es seguro, después tené cuidado’. Y es todo así desde que salí. Me van maximizando los cuidados y no hay que dejarse llevar por eso. Mi defensa a veces es no mostrarme muy simpático, un tanto distante mientras no los conozco, y después que los conozco sí”.

¡Le robaron la bicicleta! Días después de contar su experiencia a Activo, cuando ya estaba en Manaos, Brasil, a Tabaré le robaron la bicicleta mientras dormía. El uruguayo hizo la denuncia y lanzó una campaña de ayuda, y finalmente apareció su compañera de ruta.

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