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Chau aplicaciones

Chau aplicaciones

El domingo 14 de agosto corrí una nueva edición de la Half Maraton. Gracias a Dios el físico respondió muy bien a las exigencias que le iba planteando a medida que pasaban los kilómetros, tuve un buen rendimiento y bajé mis tiempos con respecto a carreras anteriores.

De todas formas, y aunque parezca medio contradictorio, no quedé del todo satisfecho porque los primeros diez kilómetros los corrí a un muy buen ritmo promedio y en la segunda mitad de la carrera no pude repetir. Soy consciente que no supe administrar del todo bien las energías, y sé también que parte de la responsabilidad está en las aplicaciones de los celulares.
Es cierto que el error lo cometí yo, pero considero que se debió, en parte, a la locura que nos generan las aplicaciones marcándonos el ritmo promedio que vamos teniendo en una rutina y al tiempo que la vamos haciendo. En mi caso, por ejemplo, hasta no hace mucho utilizaba Runkeeper; cada cinco minutos sabía a qué ritmo promedio iba corriendo y el tiempo que iba poniendo por kilómetro.
Pero, como decía anteriormente, hay momentos en los que las aplicaciones son muy útiles para quienes corremos y hay otros en los que nos terminar jugando en contra, como los cronómetros en las carreras. Sirven para que tengamos una referencia y sepamos si debemos mejorar el ritmo que estamos teniendo o no. Pero, a su vez, en algunas ocasiones esa referencia nos puede terminar jugando en contra porque nos autoexigimos más de lo que deberíamos y terminamos teniendo un ritmo menor al esperado.

Les cuento lo que me sucedió. Por lo general culminaba cada entrenamiento a un ritmo promedio de 6.17, 6.23, 6.25 minutos aproximadamente el kilómetro. Pero uno de los últimos días antes de la carrera lo hice a 6.03 si no mal recuerdo, algo que hasta a mí me sorprendió mucho. Y fue ese parcial el que realicé en los primeros diez kilómetros de la Half Maratón. Luego, como era de esperar, volví a mi ritmo habitual y bajé sustancialmente mi rendimiento.
Considero que tuve dos errores: el primero fue no haber administrado bien mis energías en la carrera. Y el segundo haber sido “rehén”, por así decirlo, de la aplicación. Hay veces en las que escuchamos que vamos llevando un ritmo determinado, que lo vamos bajando y sin querer nos entusiasmamos para continuar mejorándolo. Y eso, a la larga, nos termina perjudicando.
Los 21 kilómetros de la Maratón de Punta del Este, que los correré próximo fin de semana, decidí planificarlos sin exigirme determinados tiempos. O mejorar el ritmo que venía teniendo. Fue así como sin ninguna aplicación de por medio encaré algunos entrenamientos y los 7k del Liceo Neruda y del BBVA. Y así como seguramente prepararé las próximas carreras, lejos de toda esa locura que a veces provocan las aplicaciones…

Los textos, informaciones y opiniones publicados en este espacio son de total responsabilidade del autor. Por ende, no corresponden, necessariamente, al punto de vista de Activo.news

Sobre el autor

Damián Tiscornia

Amante del running y periodista, profesión que ejerzo en la Secretaría Nacional del Deporte, en algunos sitios webs y en mi blog. Escribir es lo que me encanta y correr me apasiona, porque... VEA MÁS

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