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Salud, deporte y amor en tiempos de enfermedad

Salud, deporte y amor en tiempos de enfermedad

Todos sabemos que nos vamos a morir. Una cosa es leerlo en Wikipedia y otra bien distinta es vivir con fibrosis quística. Bienvenidos a la historia de un amor de esperanza y desesperanza, de dos corazones que se debaten, segundo a segundo, entre la vida y la muerte.Soy mucho más que una persona que vino al mundo con una extraña enfermedad grave, genética e incurable; pero tenerla es el máximo desafío que la vida me ha impuesto. Es una batalla de egos y de poderes en un juego divertido de dos participantes: mi fibrosis quística y yo. Ella no discrimina y ataca sin temores a todos los órganos de mi cuerpo. Se pasea del páncreas a los pulmones, del hígado a los intestinos y así forma un círculo que acorta las esperanzas de vida. Para tener una buena convivencia hay que cumplir con un tratamiento estricto, riguroso, y sobre todo, estar siempre en movimiento. Juntos conocimos diversos hospitales, variadas geografías, amistades profundas e innumerables valores de la mano del deporte.

Me pregunto –entre tantas cosas que suelo preguntarme- si mi enfermedad fue la que me acercó al deporte. Al correr siento que estoy a salvo de todo, que tengo el control de mi fibrosis quística, que aprieto los botones para que funcione a mi manera. Sospecho que de tanto correr tiene derecho, de cuando en vez, a estar molesta.

Ella no es mi enemiga, sabe que está conmigo, yo sé que estoy con ella y todavía decido yo quien elijo ser  Mi mejor medicina fue enamorarme del movimiento. Moverse es la parte vital del ser humano, nacimos para estar en acción. Nos organizan hoy nuestra vida para no movernos y eso termina afectando nuestra salud. Algo tan simple como que si no me muevo, me muero. Correr 42 kilómetros se transformó en mi estilo de vida para salir adelante, allí se resumen mis propios fragmentos. Valorar el presente, tener una misión y llevar conmigo un mensaje: el deporte sirve para sanar una vida. Cuando el sedentarismo me gobierna, mi enfermedad es un puñal que me parte el pecho. Ella se impone con presencia y pienso que la muerte vendrá a hacerme un secuestro, llevándome para siempre -o por un rato.

Pero cuando corro… ¡Ay! Cuando corro mis vivencias con esa tal fibrosis quística son mucho más divertidas. Sé que necesito de la fantasía para alimentarme y por eso la comunicación es otra de mis principales fuentes de salud. Desde que soy periodista sueño con entrevistar a mi fibrosis quística. Ella es mi puerta de entrada para pensar en un periodismo más humano, más social y más solidario. De ahora en más me detendré en esas personas y enfermedades que pueblan las calles para transmitir un estilo de pensamiento, un modo de sensibilidad con el deporte como herramienta educativa.

¿Cómo algo que me está matando sirve para motivarme y seguir corriendo?

Hasta la misma pregunta teme responderse.

Me quedo pensando.

Los textos, informaciones y opiniones publicados en este espacio son de total responsabilidade del autor. Por ende, no corresponden, necessariamente, al punto de vista de Activo.news

Sobre el autor

Marcos Marini

Definido como un hombre de múltiples pasiones: periodista, profesor de educación física, guardavidas, amante de los desafíos y de la vida en la naturaleza. De vida activa, dinámico y al... VEA MÁS

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