Recibe nuestra newsletter y enterate de todo en el mundo del deporte

¿Por qué sentimos más ganas de comer dulces en invierno?

En el imaginario popular, el invierno es la estación ideal para rendirse a las tentaciones gastronómicas y, claro, para relajarse y descansar. Las personas sienten más antojo de comer dulces en invierno que en otra época del año. Las golosinas y otro tipo de alimentos calóricos provocan el aumento de peso y, luego, una dosis de arrepentimiento.

Ativo.com, nuestro sitio hermano en Brasil, conversó con la nutricionista Camilly Fratelli, máster en ciencias del programa de post graduación en alimentos, nutrición y salud de la Unifesp, para entender las alteraciones en tu cuerpo con las temperaturas bajas y por qué llegan esas ganas locas de atascarse de dulces.

Comer dulces en invierno: ¿por qué el azúcar es adictiva?

“El azúcar tiene un carácter recompensatorio. Después de consumirlo, inevitablemente se siente placer. Eso sucede porque el azúcar promueve la liberación de dopamina, neurotransmisor responsable por esa sensación. En tanto, cuanto mayor es el consumo de azúcar, menor es la liberación de dopamina, además del desequilibrio entre las hormonas del hambre (ghrelina) y de la saciedad (leptina), que obligan al individuo a consumir aún más azúcar para tener la misma sensación que antes, dando inicio a un círculo vicioso”, explicó Fratelli.

¿Por qué consumimos alimentos con más calorías en invierno?

“Lo que hace que las personas consuman alimentos con mayor densidad energética (es decir, más grasas y calorías) en invierno es el intento de regularización de la temperatura corporal frente a un estrés ambiental”, dijo la nutricionista.

 

Ver más

Los 10 mejores carbohidratos para corredores

¿Cortar los carbohidratos a la noche ayuda a adelgazar?

Felipe Van de Wyngard: ¿qué come un triatleta profesional?

 

El consumo de chocolate

Según la nutricionista Elaine de Padua, el consumo de 20 o 25 gramos de chocolate –equivalente a una tableta chiquita– por día no tendrá como consecuencia un incremento sensible de peso. 

Por su parte, Fratelli prefiere recomendar el consumo de chocolate amargo (con más del 60% de cacao y una menor cantidad de conservantes), “mientras no se convierta en un vicio”. La nutricionista hace énfasis en apuntar hacia el gran villano de la categoría: el chocolate blanco, lleno de grasas.

“En el chocolate blanco, no hay cacao o pasta de cacao en sí. Del cacao, sólo la presencia de la manteca mezclada con productos industriales para llegar a la fórmula final”, explicó.

El metabolismo a la noche

“Por la noche, nuestro organismo ya se está preparando para dormir. Este descanso es extremadamente necesario para el proceso de adelgazamiento. Con eso, viene una disminución en el ritmo de nuestro metabolismo. Lo que sucede actualmente es una alimentación desconectada. Las personas llegan a casa del trabajo, tal vez estresados, y se la desquitan con comida, comiendo mucho más de lo que precisan. No prestan atención a lo que comen mientras están mirando su serie favorita en la tele o navegando por internet”, observó Fratelli.

¡Compartir por correo electrónico!