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¿Correrías si una pastilla sustituyera sus beneficios?

Desde hace años se trabaja en busca de ese fármaco. Algunos avances hacen la idea más palpable

Salir a correr como lo hacés habitualmente, o quedarse en casa y tomar una pastilla que genera los mismos efectos. ¿Qué harías? De momento, la primera opción es la única posible, pero científicos trabajan para desarrollar una píldora que genere todos los beneficios del ejercicio y se espera que esté pronta en algunos años.

Según informó El País de España, desde hace algunos años la ciencia busca un fármaco que logre esos efectos físicos y cerebrales, pensando principalmente en quienes les cuesta ejercitarse o tienen algún tipo de dificultad para hacerlo.

El último trabajo al respecto se dio a conocer a principios de mayo en un proyecto liderado por Ronald Evans, del Instituto Salk en San Diego, Estados Unidos, que mostraba cómo un fármaco experimental lograba que unos ratones corriesen durante 270 minutos antes de quedar agotados. En tanto, otro grupo de roedores que no había tomado la droga sólo pudo correr durante 160 minutos antes de desfallecer.

El medicamento utilizado, denominado GW501516, había sido desarrollado en los años 90 para tratar enfermedades cardiovasculares y metabólicas. Pero fue archivado porque las dosis elevadas incrementaban el riesgo de sufrir cáncer.

De todas formas, algunos atletas tramposos la utilizaron para mejorar su resistencia en los Juegos Olímpicos de Pekín 2008, lo que llevó a que la Asociación Mundial Antidopaje (AMA) la incluyera en su lista de sustancias prohibidas.

 

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El estudio de Evans también determinó que el fármaco hizo perder peso a los ratones y mejoró el control de sus niveles de azúcar, lo que sería útil para personas con diabetes.

José Antonio Enríquez, investigador del Centro Nacional de Investigaciones Cardiovasculares de España, señaló que “el objetivo de conseguir inducir farmacológicamente los beneficios del ejercicio es un objetivo médico de primera magnitud desde hace mucho tiempo. Y parecía muy lejano”, agregó a El País.

“Hay personas que por su condición no pueden realizar el ejercicio como tal, gente con paraplejias o hemiplejias a las que se les deterioran los músculos y el metabolismo”, destacó.

Enríquez explicó que el fármaco utilizado “induce una reorganización del metabolismo del organismo para evitar consumir de manera acelerada las reservas de azúcares e inducir el consumo de grasas, que produce una potencia mayor. Además, el tratamiento de este fármaco va asociado a un incremento de la masa mitocondrial y un cambio en las fibras musculares”, indicó.

De todas formas, señaló que aún no se sabe si los efectos secundarios de la droga puede generar problemas musculares, de corazón o de hígado. “La evaluación de las consecuencias indeseadas está por hacer”, concluyó.

Para los investigadores, encontrar una pastilla que sustituya los beneficios del ejercicio no es algo descabellado, aunque entienden que, por la cantidad de efectos que genera la actividad física, será complicado que mediante píldoras se puedan reemplazar.

Mientras tanto, a seguir corriendo.

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