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Vitamina D, aliada de tu desempeño

Uno de los cuidados que debemos tener en cuenta durante las épocas más frías del año, y que no todos atendemos como es debido, tiene que ver con la concentración de vitamina D en el organismo.

Debido al frío que está por venir en otoño, corremos más abrigados o en ambientes cerrados, privándonos así de una de las fuentes más eficaces de obtención del micronutriente: el sol. Para quien aún no lo sabe, el contacto de la piel con los rayos solares es el gran responsable de la formación de vitamina D que precisamos.

Esta vitamina, además, está siendo seguida de cerca y se han descubierto cosas muy interesantes sobre ella. Imagino que muchos ya saben que la vitamina D es importante para la salud del tejido óseo, pero existen otras actividades fundamentales que esta vitamina ejerce y son determinantes para la calidad de tu corrida.

Estudios científicos traen resultados que permiten discernir que los niveles de vitamina D están fuertemente asociados al desempeño, además de ser fundamental en la absorción del calcio, que es determinante para el proceso de contracción y relajación de la musculatura.

Todo esto porque influye sobre las células musculares con un particular aumento de las fibras musculares de contracción rápida, fundamentales para la velocidad y los cambios de ritmo en el running. Además, se descubrió una relación entre desempeño cardiovascular y mejora de VO2 máx con aumento de concentración de vitamina D.

 

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Tener una baja concentración de vitamina D puede interferir directamente en el desarrollo de tu corrida. Además de cansarse más rápido y no conseguir alcanzar el ritmo deseado, quien posee cantidades bajas del micronutriente en el organismo corre más riesgos en cuanto a la integridad de la musculatura, tiene una recuperación peor, sistema inmune más frágil y una susceptibilidad mayor a gripes y resfriados.

Los valores que se toman como aceptables actualmente en los exámenes son entre 20 y 40 ng/ml (nanogramos por mililitro), pero hoy están siendo cuestionados y ya es posible encontrar fuentes bibliográficas que dicen que el valor ideal pasó para 50 ng/ml y hasta 75 ng/ml. Niveles superiores a 90 ng/ml suelen ser considerados muy altos, ya dentro del grado de toxicidad por exceso de vitamina D. 

Si tu examen indica baja concentración de la vitamina en sangre, no te desesperes ni empieces a suplementarte sin orientación de un nutricionista. Antes, infórmate.

Un organismo es administrado por un conjunto funcionando en armonía. Cuando este conjunto desafina, la responsabilidad no es de un único nutriente. Por eso, lo más importante es partir siempre de una mirada global de la situación para cuidar de todos los puntos que puedan estar interfiriendo en el cuadro.

Recuerda: no existe un nutriente más importante que otro. Todos ellos son fundamentales, ya que son inter-dependientes en las cantidades debidas para que nuestro organismo exista y funcione.

 

*Columna de la nutricionista Mariana Klopfer, publicada en nuestra página Ativo.com

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