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Una atleta ciega afrontó la Barkley Marathon

Desde que fue creada, en 1986, de los cerca de mil corredores que se atrevieron a la prueba, sólo 14 consiguieron terminar su recorrido de locos, aquel que le concede a la Barkley Marathon el título de ser la “Ultramaratón más difícil del mundo”. Nada de eso intimidó a la corredora Rhonda-Marie Avery, de 37 años, que con apenas el 8% de visión decidió afrontar el desafío.

La Barkley Marathon fue inspirada en la fuga del asesino de Martin Luther King, James Earl Ray. Tras 54 horas corriendo dentro de los densos montes que rodean la prisión de Brushy Mountain State, él fue encontrado a sólo 14 kilómetros de allí. Al leer la noticia, en aquella época, en 1977, el ultramaratonista Gary Cantrell dijo que, si se tratase de él, pasado todo ese tiempo, estaría a 160 kilómetros de la prisión. Con esa idea en su mente, Cantrell organizó algunos años después la Barkley Marathon.

Una prueba para pocos… y locos

La prueba tiene un recorrido total de 160 kilómetros, dividido en cinco vueltas de 32k. Los atletas deben concluirlo en un tiempo límite de 12 horas. Hasta ahí, más o menos bien. Lo que torna la prueba casi irrealizable es su recorrido duro y atemorizante, con 16.500 metros de desnivel en medio del bosque congelado de Head State Park, en Tenessee (EE.UU.).

Para que tengan una idea de la rigurosidad de la prueba, basta revisar la cantidad de personas que la concluyeron. En promedio, no superan el 1,4%. Avery, lamentablemente, no consiguió completar la prueba. A pesar de su experiencia en ultramaratones que incluyó, entre otras, los 900 kilómetros de la Bruce Trail, en Ontario, Canadá, Avery no consiguió completar todo el trayecto. Pero eso pareció no amedrentar a la atleta, ya que en este desafío terminar es la excepción y no la regla.

Para poder enfrentar este desafío, ella contó con la ayuda del corredor Christian Grifitth, que ya completó más de 100 ultras, incluyendo la mismísima Barkley, en 2010. Él fue el responsable de orientar a la atleta, ya que es imprescindible durante la competencia el uso de un mapa y una brújula, debido a que la organización casi no provee informaciones sobre el desafío.

Soldados en el camino

Para comprobar que completaron todo el trayecto, los participantes necesitan encontrar 13 página de libros distribuidos a lo largo del camino. Avery y su guía, en total, encontraron cuatro y, tras 30 horas de competencia, desistieron. Pero ellos no fueron los únicos. De los 41 corredores que fueron de la partida en esta edición, sólo tres llegaron a la quinta y última vuelta. Apenas uno terminó la carrera.

Aún así, según Griffith, esa fue una de las cinco experiencias más increíbles de su vida. Como un test, él intentó cerrar los ojos durante algunos instantes de la carrera, para sentir lo mismo que su compañera, pero no aguantó más de 15 segundos. Algunos podrían llamarlo de fracaso, pero lo que Avery tuvo fue, sin dudas, una gran conquista.

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