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Corredor etíope que fue torturado se reencuentra con su familia

Foto:Tsega Abebe

La vida del corredor etíope Tsega Abebe dio un giro a partir de diciembre de 2015. De ser llamado a defender los colores de Etiopía en los Juegos Olímpicos de Río 2016, Abebe pasó en entrar en la mira del gobierno.

Los triunfos deportivos fueron dejados de lado por el gobierno etíope en el momento en que Abebe fue arrestado por la policía en una manifestación de la etnia Oromo en dicembre de 2015.

Su vida, a partir de ahí, se volvió una pesadilla. Además de ver su carrera interrumpida, se vio obligado a huir a Washington, Estados Unidos, dejando atrás a su familia. La historia triste, sin embargo, tuvo un final feliz este pasado miércoles (14).

Una semana después de ser aceptada su petición de inmigración humanitaria, la mujer de Abebe, Nigat Teferi Mulat, y su hijo de cinco años Dagmawi, aterrizaron en el aeropuerto internacional de Dulles, en la capital estadounidense.

Fue en el propio hall del aeropuerto que el atleta de 29 años abrazó por primera vez a su hija de dos años, Soliyana. Cuando huyó de su país, su mujer estaba todavía embarazada.

“Es un sentimiento excepcional. Estoy muy emocionado, muy feliz”, declaró al Washington Post, que siguió el reecuentro familiar.

La esposa y los hijos obtuvieron un permiso poco común para entrar en Estados Unidos, donde podrán permanecer hasta un año.

 

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Alejado de los maratones, Abebe necesitó reinventarse en Estados Unidos. Hoy trabaja en el área de alimentación de un hospital y, recientemente, dejó su segundo trabajo como empleado en un 7-Eleven.

Su situación profesional dista mucho de la que tenía en Etiopía. Famoso en su país, había ganado más de 30 maratones, incluidos los 42K de Reims, en Francia.

También había conseguido un tiempo de 1h01m en el medio maratón de RAK, Emiratos Árabes.

“Las fuerzas de seguridad me torturaron mucho en la cárcel. Me pegaban en los talones, sabiendo que era corredor. Fueron particularmente difíciles conmigo porque soy una figura conocida nacionalmente”, escribió en la petición para reecontrar a su familia. “Se me forzó a huir. Temí por mi vida”.

Washington abriga la mayor comunidad de etíopes en Estados Unidos, con más de 200 mil. Según cuenta su abogado, Abebe lideró un grupo de corrida en un parque de la ciudad, atrayendo a corredores de su comunidad.

La próxima meta del maratonista es hacer la Cherry Blossom, un conocido evento de 16K en Washington. Antes, sin embargo, quiere permanecer junto a su familia para recuperar el tiempo perdido.

La protesta de Tsega Abebe

La protesta de Abebe es similar a la de su compatriota Feyisa Lilesa, que cruzó la línea de llegada de la maratón olímpica de Río formando una equis con los brazos.

Ambos son integrantes de la tribu Oromo (así como Kenenisa Bekele), que cuenta con más de 50 millones de personas, pero que no se siente representada por el gobierno, dominado por la tribu Ahmara, ligada a la élite económica del país.

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